CANTAR POR LA VIDA... NO IMPORTA SI ES POR TRISTEZAS Ó ALEGRÍAS



"Estos Cantos se harán en versos o en prosas; lo que importa de ellos es la forma de mover los sentimientos. Si éstos son de alegría: ¡Que Viva la Vida!... Y si son de tristezas ¿qué le vamos hacer? pero... ¡Que siga Viviendo la Vida!"

sábado, 28 de septiembre de 2013

Reflexión I

Ya corren las sombras de la noche
y un grito de dolor se eleva al cielo.
No existe canto que alivie este tormento
ni risa que dulcifique el alma.
He vuelto a abrir, por el calor, esta ventana
y rueda la luna en medio del silencio.
Recojo de este abril una nostalgia
y la guardo en el maletín de mis sueños.

Espero que se añejen nuestras voces,
que sean el vino que nos embriague a todos.
Ya llegan cantando los gorriones
y las naves transitan soñolientas
sobre el fluvial lomo que nos refresca.
Hundo mis píes hasta saciar mi sed
y vuelvo a revisar entre mis cosas
ese ruido que me viene desde adentro.

Entonces navego entre las sombras
y me dejo perder sin rumbo fijo.
Detengo entre mis manos una esperanza
y hago volar, en múltiples pedazos,
la cuerda que me ata a los recuerdos.
Ya corren las sombras de la noche
y un niño se aferra a mí como a su nido,
mas el odio es una constante en esta tierra.

Y no es justo dejarme negar por ella,
por esa maldita dama de la codicia,
que es la guerra, primer eslabón del odio,
huella ineludible de las bestias sedientas
que hace de la violencia el único valor
capaz de agregarle a la bella existencia,
dejando sin discurso razonable y serio,
a la humildad hecha de carne y miseria:
¡Un gran dolor, sin primavera!

Tomado de la Revista Nº43 La Casa de Asterión.

PERFILES DE UN CANTO...

I

No sacrifico mi inspiración
por pulir un verso, mas mi canto
es cadencioso cual la cumbia…
Aroma de un cuerpo de mujer mulata,
ardientes caderas que vibran,
un solo lamento que se anida en mi pecho.
Y eso hace contonear mi alma.
Se siente un son, se afila mi garganta
y a cada instante se abren puertas
que dejan escapar versos de mi boca.

II

Un punto cardinal se observa en la distancia.
Otro dolor se pega a mi cuerpo. Es nada
el hoy sin el pasado, y nada sin el mañana.
Siento sentir, temblar mi pecho ahora.
Cómo recojo un clamor que aflora y llora
si todo se ha quedado sin mis sueños
y un ave canta desde otro lugar de tu comarca
y otro colibrí liba las rosas y alguien pregunta
por los tulipanes, los geranios y las amapolas,
y sólo le responden los gladiolos
que florecen sobre las anónimas tumbas.

III

En este punto de álgida nostalgia y rumorosa noche,
he buscado un horizonte de oscuras líneas,
mas nos ha llegado otro sonido desde la trastienda
y nadie se ha  quedado mirando los recovecos
del último cuarto donde se guardan las infinitas
piezas  que un pequeño regó, de su rompecabezas.
Nadie miró hacia el fondo de tus ojos.
Se supuso que tú ya estabas muerta, y se fueron
llevándose entre sus manos un tirón de tus carnes.
Otro plano del hogar quedó descubierto. Es tarde.
¿Quién volvió a abrir esa ventana? Otra pregunta…

IV

Emergen gotas de miel de tu cabeza. Son estrellas
rutilantes,  luces que se aposentan en tu pecho.
Me sentí morir desde el fondo de mis ansias
y un poema se hizo realidad desde otro ángulo de la casa.
No fuiste capaz de lanzarme al fuego. Me guardaste.
Sentí que era tu más preciada diadema. Un poema,
espacio de cantos y tristezas hecho palabras escritas,
se volvió un amago de sueños,  de otros pasajes,
pasadizos que dejan transitar tu alma gemela
hasta lo más recóndito de un verso hecho con el aroma
que emana desde la otra orilla, desde tus otros espacios.
Somos un par de huellas abiertas y en busca de algo.

V

Nacen lágrimas, amargas gotas de lluvias interiores,
pequeños cristales que hieren las carnes de este poema,
insignificantes oceanos abiertos al dolor y al amor.
No es una despedida. Es un simple adiós de estrellas.
Nace otro día y han dejado de ladrar los perros, 
Pero jamás se silenciarán los ruidos de las botas,
Porque los sonidos de la guerra se han hecho perennes
entre nosotros.
Y me duele cómo se muere mi patria bajo el rencor
del inútil trasegar de la sangre y ríos de cadáveres
que llegan a un océano sin fronteras y se hacen olas.

VI

Gigante tsunami que se estrella. Olas de horror y miseria.
¡Seco golpe contra lo poco de continental que nos queda!
Mas  brotan fuerzas ocultas de mis debilidades
y prometen cambiar mi rostro por una máscara de idiota.
Salgo a las calles y recojo las agrestes noticias:
“Que la guerra fría finalizó hace más de treinta años
y los rusos y los gringos viajan juntos a la luna
y una poetiza se suicida bajo rayos plateados,
en una noche de hiena-luna.”

¡Como nos duele la falsedad de nuestra historia
escrita con la sangre de los que un día pensaron en la vida
y murieron intentando construir con poemas
un largo canto sin ráfagas ni centellas!


Tomado de la Revista Nº43 "La Casa de Asterión"


domingo, 22 de septiembre de 2013

…DE TI, OH, PABLO,

…de ti, Neruda, hemos  heredado el silencio
De esos miles de gritos que se ocultan en tus cordilleras
Y vibran como las olas de es imponente océano
Que dejó de ser pacífico cuando conocieron el odio,
El dolor  y la mentira traída y sembrada
Desde esas  lejanas tierras cultivadas para el oro
Y adornadas con la sangre y la piel de nuestros ancestros.

…de ti, Neftalí, se nos  llenaron los sentidos de tus versos
Y nuestros labios dejaron escapar hacia el cielo mil suspiros
Cual aves que se alzan en singular y solitario vuelo
Para ir sembrando en tu tierra otras residencias
Otros cantos de amor para disipar el desconsuelo
Creado por el cabalgar y el gruñir de cerdos y perros.

…de ti, Pablo, recogemos  unas gigantes banderas
Que ondean en sus astas desde aquella isla vestida de luto
Y se van esparciendo por todo este continente,
Que aún bajo el yugo, se muestra imponente
Frente al continuo acecho de míseras fieras
Que siguen rondando su pecho de ferviente gacela.


…de ti, gran Poeta, se derramó la lluvia y el polen
Y crecieron frondosos árboles  para dar primaveras
Donde sólo dejaron extensos veranos las manos salvajes
Que trajeron la Biblia,  mas  no la nobleza de ese ser sagrado,
Infinito y bueno, Señor de señores, mentor de los sueños
Y del canto sublime del ave y del hombre… soñado.


…de ti, humilde bardo, nos queda la vida y la lucha
Hechas un solo poema, de  verde-esmeralda, de sol y de luna
De oculta linterna que brilla en el fondo de nuestra mirada
Y entrega destellos de un sentir profundo, pero ya sin odio…
¡No tienen la culpa los que han heredado la cobarde envidia
De aquellos hidalgos  que nunca supieron amarse así mismo!




Autor: Dalit Rafael Escorcia Marchena.