CANTAR POR LA VIDA... NO IMPORTA SI ES POR TRISTEZAS Ó ALEGRÍAS



"Estos Cantos se harán en versos o en prosas; lo que importa de ellos es la forma de mover los sentimientos. Si éstos son de alegría: ¡Que Viva la Vida!... Y si son de tristezas ¿qué le vamos hacer? pero... ¡Que siga Viviendo la Vida!"

miércoles, 7 de julio de 2010

PROLOGO DEL LIBRO DE POEMAS: AMOR, ALMA Y POESÍA. Autor: Neido Gutiérrez García. /editorial Trópico-Barranquilla.

La poesía es la forma más divina de expresar los sentimientos. Y cuando éstos salen del alma logran construir un clamor universal que se llama solidaridad para la fraternidad humana; dentro de ese pacto de amistad que une a hombres y mujeres románticos sin distingo de razas, credos o escuelas, se desbordan como una rápida cascada las palabras dándole un verdadero significado a cada acto de la vida… sea de alegría, de dolor o de tristeza. En ese constante dilema, sobre la existencia, siempre se ha alzado la voz del poeta, para romper las fuertes cadenas que nos atan a una vida sin esperanza. De esta forma, encontramos que en Neido Gutiérrez, sus tristezas, alcanzan a darle fuerza a sus reclamos sin importarle que su voz se pierda en la indiferencia, dejando una marca indeleble en la distancia, porque él ha sido capaz de construir con sus cantos un espacio abierto a los suspiros y cerrado a los llantos. Por eso exclama “Hasta cuando seguirás con tu farsa/ Mostrando fuerte el corazón/ Vibrando con pasión tu cuerpo/ Pero golpeando sin cesar tu alma.” Pero esas tristezas en el fondo son un trágico reclamo porque el poeta se siente cruzando un túnel que lo conduce a hacia un punto inexplicable donde la vida depende más de lo que deje de hacer la parca: “La muerte inefable e inminente me acompaña/Ronda toda la pradera/ Ronda todo mi existir”. Realmente, la voz del poeta no se deja escuchar como un reclamo sino una resignada queja contra el amor y el dolor que causa la soledad…
Y así, se vislumbra inmediatamente que esas marcas son huellas dejadas en la carne, en la voz y el lento andar de su cuerpo en la búsqueda de un trascender más allá de la tierra. Cuando él dice: “Arrugas y amarguras invaden mi cuerpo/Tristezas y sufrimientos embriagan y queman/ Soledades y sombras persiguen mi vida/Lo que ayer fue, hoy ni siquiera se asoma.”, nos está confirmando esa ansiedad por conocer lo irrevocable en esta condena, muy a pesar que se tenga fe sobre una nueva vida y se tenga la convicción de levitar al romper las ataduras que lo sostiene a este mundo de calamitosa existencia. Entonces, se dirige a ella resignado pero altivo para dejar en claro que aún la vida manda y que “Quizás mañana acompañe a tu llamado/ Tal vez hoy no sé, lo haría por ti/ Mi vida un sinsabor pregona/Mi cuerpo una tristeza muestra/ Que hasta tú ARES hoy me harías feliz.” Una felicidad evocadora de una verdadera resignación. No obstante, en “Ojos Cerrados Almas Abiertas” se evidencia un canto de consuelo que revitaliza la ilusión que el Poeta siente que va perdiendo sin saber por qué… y mueve sus alas, y de nuevo se levanta expresando estos versos de alto quilate “No mueras porque aún hay almas que sueñan/Y no dejes de ser suave como el canto que el poeta en un suspiro /involuntario da”, que repite como si quisiera enfatizar sobre su gran deseo de escapar de ese estado del alma que quiere llevarlo a la infelicidad.
Pero es a la soledad a la que más le teme, y es tanto su temor que lo lleva a la negación de su existencia y esto lo hace evidente en la cadencia de estos versos a la amada “Tu ausencia marca una triste soledad/Me desvanezco como la aurora al despuntar el sol/ Y de tanto estar solo no existo.” Y algo nos dice que las tristezas son una forma de catarsis para liberar al corazón de tanta angustia y producir con los deshechos de sus ansias un suspiro balsámico que haga reverdecer el cofín de la esperanza. Sin embargo, es el amor carnal, el que con sus artilugios logra consolar esos estados del alma… porque es la fuerza que reanima la energía y reactiva la sangre que circula en busca de oxigenar los cantos… y en ese instante brotan los más dicientes y hermoso versos “En La Cama”: “Manantial de amores en tu corazón encuentro/ Perfumes de rosas en cada suspiro inhalo/ Corazones ardientes en palpitares siento/Murmullos y susurros en melodías al oído escucho”. Se nota un cambio diametral en el estado de ánimo del poeta. Ya las tristezas van siendo superadas y dan paso a la exaltación del erotismo, “Caricias y abrazos muy tiernos inicias/ Tus manos recorren suavemente mi cuerpo/ Latidos constante mi corazón pregonan/ Vibra mi cuerpo de manera incesante”. Y continua con esa fuerza provocadora de los amantes “Siguen tus manos ahora muy fuertes/ Delineando mi cuerpo hasta el inalcanzable éxtasis”. Y en ese clímax, se da un desbordar de imágenes tentadoras de “Mares oníricos de sueños ardientes” que se refrescan para “Y una vez más…/En la noche, cuando cómplice y coqueta se muestra, /Manantiales de amores en tu corazón encuentro/Perfume de rosas…” La poesía erótica se mantiene latente con la fuerza y delicadeza de unos versos tejidos con las manos, brazos, piernas y besos, hasta hacer vibrar toda la carne y volverse una canción que despierta la ansiedad en el delicado calor de unas sábanas, en la cama, revueltas que dejan escapar un destello de luz y suspiros que marcan una distancia entre aquella tristeza y el perfume que gravita en alma, derramado en la tenue penumbra del cuarto… y se escapa su voz para decir colmado de alegría: “Te hago el amor como el más hermoso ritual, /Como si fuera la última canción del baile/Como el último día de mi existencia/Me tiendo en la cama y pienso si eres en realidad la mujer de mis sueños /O el hermoso poema que quise siempre escribir “.
Sinceramente, no es nada fácil ahondar en la poesía de Neido Gutiérrez porque su gran capacidad de transitar en el campo de la lirica deja al lector sin aliento, porque sus expresiones plásticas, con el uso de las palabras, al mismo instante, es capaz de abrir muchas vertientes y dejar correr turbulentamente desde sus ínclitas montañas de versos un torrente de voces e imágenes capaces de penetrar en los rincones más recónditos de los espíritus.
Con estos cantos, el poeta, busca mitigar los estados del alma y encontrar la comprensión de aquellos, que al igual que él, han cantado, soñado, llorado y sufrido… pero al leerlos sentirán que por fin no están solos.

“Ars longa, vita brevis” / Aforismo de Hipócrates.

…de tu perfecta desnudez
Mis manos se embriagan,
Corren sigilosas, serpenteantes,
Buscan el borde de tus profundidades.

Mis ojos se detienen en tus abismos
Y esa copa de piel, canta a la luna.
Y el rocío cristalino, moja tus pliegues,
Y mis ojos dentro destejen otro himno.

¡Canto de libertad y de esperanza!
Voces que nos llegan de las montañas,
Sueño andariego de un poeta…
Flor de cayena abierta y roja…
Muerte y dolor cuajan mis ojos
Sangre dispersa sobre el planeta.

…bajan mis manos hasta tu pubis,
Hierve mi sangre en tu silencio
Siento vibrar tu piel muy dentro…
Ansias de ti hasta mí suben

¡Canta cantor tus ilusiones!
Abre tus labios en pos de un verso
Llegan tus carnes como las mieles
Beso tu boca, sorbo tus besos…
¡Cuelga el pistilo, la flor se duerme…
Cierro mis ojos y el pensamiento!