CANTAR POR LA VIDA... NO IMPORTA SI ES POR TRISTEZAS Ó ALEGRÍAS



"Estos Cantos se harán en versos o en prosas; lo que importa de ellos es la forma de mover los sentimientos. Si éstos son de alegría: ¡Que Viva la Vida!... Y si son de tristezas ¿qué le vamos hacer? pero... ¡Que siga Viviendo la Vida!"

miércoles, 27 de enero de 2016

IV...

Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.”

Jorge Luis Borges.


Quiero deshojar las flores  de tu boca…
tatuar  en tu vientre unas alas abiertas
describiendo el paisaje que está ante mis ojos,
esas redondas montañas que mi  piel acarician…
y el destello profundo de una oscura caverna
que me ata a sus ignotos misterios de lluvias.

Quiero envolver con mis manos tus manos
y dejar que mis dedos se deslicen en tus silencios
al abrir con cautela esa luz de tus labios…
y sentir el vibrar del inmenso secreto que guardas
en el vórtice remoto de nuestra existencia…
bajo el delicioso peso de nuestros remordimientos.

Quiero escribirte, sin manchar de tinta tu alma
sin golpear con mi pluma el borde de tus hojas
simplemente dejar las huellas de mis dedos
en el lugar recóndito de tus carnes frescas…
para que el sonido del tiempo que pasa
sea una melodía que abra una y  mil puertas…

¡Quiero quedarme a tu lado en un canto
como se queda un quejido colgado en la calle
mientras alguien transita su angustia secreta
al saber que el amor no es un ángel desnudo
sino un ave que siembra su pico y se fuga…
sin esperar el calor que se abrasa en su nido!

¡Quiero rebelarme de tus atadura y ascender
al punto más distante de lo amargo de tus besos
y saborear la miel consagrada de tu ser…
sintiendo el rumor de tu voz y tu embeleso.
Ser,  por ti,  el agua que mitigue ya tu sed…
y me permita en tus entrañas poder  florecer!

¡Quiero hacer tantas cosas contigo, doncella
que mis versos no expresan todo lo que siento
son el más leve e inquieto suspiro del viento
arrullando entre sus brazos un lánguido canto
que va subiendo buscando la luz de una estrella
en lo más alto y profundo de los  ojos nublados
de aquel ciego que ama, como yo a ti te amo,
el color infernales y sagrado de sus soles y sombras!

Autor: Dalit R. Escorcia Marchena.