CANTAR POR LA VIDA... NO IMPORTA SI ES POR TRISTEZAS Ó ALEGRÍAS



"Estos Cantos se harán en versos o en prosas; lo que importa de ellos es la forma de mover los sentimientos. Si éstos son de alegría: ¡Que Viva la Vida!... Y si son de tristezas ¿qué le vamos hacer? pero... ¡Que siga Viviendo la Vida!"

sábado, 8 de octubre de 2011

MUTISMO

“¿Seremos entregados a los bárbaros fieros?
¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés?
¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros?
¿Callaremos ahora para llorar después?”
Versos de Rubén Darío.
Tomados de Wikipedia, la enciclopedia libre.



Silencio, padre del pensamiento,
Con ansiedad te llamo, te conjuro,
No sé qué hacer cuando te alejas
No sé qué hacer si estás conmigo…

Eres terrible en el insomnio, pasajero,
Vuelvo mis ojos hacia adentro
Y siento que por instantes muero
Apretado con tu lazo transparente
En medio del dolor que al grito dejo.

Silencio, pedazo de vacío, sin voces,
Tempano de hielo desleído
Fugaz exclamación por un suspiro
Algo está en ti que nadie siente…
Eres la potestad, eres la muerte,
Eres tan sutil detrás del ruido…
Gesto de paz y amor adolorido,
¡Voy a romperte en mis sollozos…
Para recoger gotas de ti
Y perfumar, así, todo mi olvido!

miércoles, 5 de octubre de 2011

CRONOLOGÍA III




…allá al fondo, está la luna,
Esa invitada secreta de tus besos,
La misma huella de tus carnes
Ese color de plata que se derrama
Sobre el interior de tus muslos.

Y se enciende mis deseos, con tus perfumes
De flores que se despertaron de tus brotes
Esa pequeña úvula que se levanta
Y me adhiere al aroma indiscreto de tu cuerpo.

Allá en el fondo, veo esa delicadez de tu existencia,
Ese rosado color que me enloquece
Pero siento, que de ansiedad, me voy muriendo
En cada recodo de tus intersticios.

…ya tu piel me arropa con sus calores
Y tu fiebre hace arder mi cuerpo.
Voy hacia ti, y nada me detiene…
Una sinfonía de colores, se plasman
Y en medio de mis  placeres, tú, me torturas.

Ya se ordenan los silencios, detrás
De cada quejido disuelto en el sudor
De dos cuerpos que se arriman
Y erizan cada vello, cada cabello
Enredado entre los dedos y los sueños.

Allá quedaron los gemidos
Aquí,  sólo los gritos del recuerdo…
Allá tu voz susurrante y tierna
Acá,  ya no te acuerdas de mi rostro.
La oscuridad borró mis huellas…
Ya el sol se hizo el dueño
Y rompió las maravillas
De aquel erótico ensueño.