CANTAR POR LA VIDA... NO IMPORTA SI ES POR TRISTEZAS Ó ALEGRÍAS



"Estos Cantos se harán en versos o en prosas; lo que importa de ellos es la forma de mover los sentimientos. Si éstos son de alegría: ¡Que Viva la Vida!... Y si son de tristezas ¿qué le vamos hacer? pero... ¡Que siga Viviendo la Vida!"

sábado, 29 de mayo de 2010

LAS MALDICIONES CREADAS/ (La Oración del Tabaco)

Le temblaron los labios. Escuchó, en el otro cuarto, la voz de la hermana recriminándola. Sintió que una bocanada de humo se le atragantaba en la garganta. Y mirando la punta incandescente del tabaco, le sentenció a María Iluminada: _ “En esta parte de la candela, observo que los tiempos malos aún no cesan para tu familia… pero auguro tiempos mejores por este lado…” Volvió a llevarse el tabaco a los labios y exclamó: “¡Observa! ¡Observa! ¡Lo ves, está clarito de este otro lado! Tu soltería pronto llegará a su fin…” Y de pronto, se escuchó nuevamente la voz de la hermana que le decía: _ “Engracia… no juegues con fuego…recuerda la historia de la bisabuela Encarna y la abuela Dioclesiana. No te pongas a provocar a lo que no conoces… Siempre me han dicho que en el hogar donde se realizan conjuros, viven salaos, la gente nunca sale de la pobreza… y siempre se está al borde de las desgracias…” Engracia levantó los hombros e hizo un mohíno con la boca y, con un gesto de fastidio, apagó el tabaco; lo guardó en un pequeño cofre que tenía sobre un nochero.
María Iluminada miraba a Engracia con profunda intranquilidad. Aún no entendía, lo que a través de las pavesas del tabaco había escudriñado su prima, quién desde muy niña le encantaba hacer de pitonisa. Se sintió acorralada, golpeada por el infortunio. Y salió preocupada con la intensión de ir a su casa y contarle a la tía Cleotilde.
Cuando yo me enteré del juego de María Iluminada y mi prima Engracia, la piel se me erizó. Me acordé, enseguida, de las abuelas Encarna y Dioclesiana, de sus rostros apesadumbrados, ojos tristes y lo lúgubre de sus casas. Cada ruido y sino que ellas detectaban, día tras día, los interpretaban como desgracias, programadas por sus supuestas enemigas para que ellas nunca salieran de la pobreza. Sentí que todos los Armestos habíamos caído en un círculo vicioso. No existía dinero, que se trabajara, que no se fuera, como sal y agua, pagando a los hechiceros, hechiceras, yerbateros y yerbateras para curarse de supuestos maleficios padecidos o previstos hacia el futuro.
Corrí a la casa. Y en ella encontré a todas mis tías y primas reunidas alrededor de la cama de mi madre que había sufrido un desmayo. Algo gris cruzó por mi pensamiento… y pude presentir como mi madre había sido envenenada por los brebajes y menjurges, dados como remedio, por mis tías y primas. Gracias a Dios, que sólo fue una visión pasajera… Me levante sobresaltado de la cama. El maldito despertador no había timbrado, o a mí se me olvidó programarlo. Sentí que el mundo se me venía encima, porque tenía una cita de trabajo programada para las 8:00 a.m. y ya eran las 8:10 y aún me encontraba envuelto entre las sábanas. ¿Qué más desgracia?... que quedarse profundamente dormido por estar soñando tonterías sacadas de las historias de las abuelas. Pensé, entonces: “Me espera un tiempo largo de vagancia, sino logro que me den ese empleo”. Se irguió rápidamente y se dirigió, con la toalla en la mano, al pequeño espacio que hacía las veces de baño. A medio paso de entrar a la ducha, se acordó del amuleto dejado bajo la almohada y la oración de San Judas Tadeo que le había recomendado su mamá. Volvió sus pasos, pero ya era demasiado tarde, el reloj de su despertador marcaba las 8:15 a.m. y Engracia le gritaba a su hermana: _ ¡Recoge agua porque parece que se está yendo, tú sabes cómo son estas vainas en Barranquilla! _. Las voces le resonaron en su cabeza y se fueron perdiendo en el fondo de la casa.

lunes, 24 de mayo de 2010

PREMEDITACIONES

PREMEDITACION XIII.


…Quiero,
Atarme las manos que empuñan mi desgracia
Y con el corazón hacerme un nudo en la garganta.

…Quiero,
Escupir el vientre de la angustia,
Mirar la sangre correr por mis labios
Hasta sellar mi boca macilenta
Y escuchar los gritos que se adhieren a mis huesos,
Y no me dejan mover…

Quiero que se prohíban las torturas en esta celda.
Lo que ves, sientes y escuchas
Es otra de tus tantas pesadillas, prisionero…
Nada me hace temblar
Porque la guerra me lacera en lo mortal
Y me llena de dolor desde aquí hasta la muerte.


PREMEDITACIÓN XIV.

…A dónde irán mis pasos cuando yo me pierda
Y a qué lugar mis sombras cuando llegue mi ocaso.
Se de los mitos, ritos y leyendas, de la fe y la certeza
Del placer y el dolor, del amor y la envidia,
De la seda y la piedra… mas no hallo respuestas
Cuando escribo un poema
Porque siento que el viento borra con sañas mis preguntas.

…A dónde irán mis alas, cuando mi vuelo muera
Y detrás de qué silencios, mis voces irán…
Triste está mi tierra, llena de puñales
Y una creciente ahoga nuestro deseo de amar.
A dónde irán los cantos, a dónde irán, cuando yo me pierda,
Si todo es silencio… si todo es… vana obscuridad.





PREMEDITACION XV.

…no se puede perder lo obscuro de la noche
Ante un grito
Y esperar despacio otras sombras y silencios
Mientras cae leve la tormenta…
No se puede perder el canto y la sonrisa
De los labios de criaturas tan hermosas,
Mientras los hombres juegan, ríen y cantan
Al son y danza de la ineludible muerte,
Cual cazador cazado en sus tinieblas…
Cual fuego que ilumina un depósito de pólvora.


PREMEDITACION XVI.

Sentir la agonía, de una vida sin espera,
En la puerta gris de una ciudad, sin alas,
Es casi decir que he muerto y quiero
Volver a gritar con las manos atadas…
Sentir el latir de un presentimiento
Nos crea la ingrata nostalgia de la noche
Cuando apenas cae de ti una migaja
Y el pan se pierde con el moho del hambre
Del hombre que te espera con su daga.


PREMEDITACION XVII.

Volver a pintar el cielo, desde ese marco,
De vaguedad y olvido…
Es la ilusión más divina del humano
Que crece en las montañas y muere
Melancólico en las orillas de un mar
Qué triste llora la sal de su desidia…



PREMEDITACION XVIII.

Volver a pintar el cielo, desde la dimensión
Exacta del pintor que muere, ante la luz del sol
Y el omnipresente verde de las montañas,
Es construir un universo de constelaciones inexactas
Y un pluriverso de amores y nostalgias
Adornado con gardenias y flor de malva…

Volver a pintar el cielo, del hogar,
Desde el calor del abrazo de los seres que nos aman,
Es construir los sueños más sublimes…
Sin cerrar los ojos del padre ante la lluvia.


PREMEDITACION XIX.

…y volver a pintar el cielo ante la noche
Es dejarnos ir por mundos tutelares
Ensombreciendo el canto de los niños
Con el llanto de las madres solitarias
Y el rezo de los viejos -caminantes-
En la mitad del patio de la casa…
Recogiendo las flores y los grillos:
Conjugación… acción y versos
De olores y músicas de alas -a lo Silva-
Para volver a definir las noches
Como aquellas sutiles damas
Vestidas de profundo luto…
Que acompañan a sus amantes
Y a la muerte, tétrica mortaja,
Bajo la luz y los silencios
De los vientos y las lunas…
De la soledad y la nada.