CANTAR POR LA VIDA... NO IMPORTA SI ES POR TRISTEZAS Ó ALEGRÍAS



"Estos Cantos se harán en versos o en prosas; lo que importa de ellos es la forma de mover los sentimientos. Si éstos son de alegría: ¡Que Viva la Vida!... Y si son de tristezas ¿qué le vamos hacer? pero... ¡Que siga Viviendo la Vida!"

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domingo, 2 de mayo de 2010

LOS CUENTOS DEL “NEGRITO”

Todo empezó en una noche de locura. Él, un niño que sólo tenía una edad de trece o catorce años, salía por las calles del barrio a vender papas rellenas. Él tan sólo era un niño sano, pero después cogió otro camino, por donde lo llevaron a la perdición.
La gente del barrio decía que él era bueno. Por qué ese cambio tan repentino. Pues, todos comenzaron a murmurar. Y pasaron dos años casi completos, y ya el supuesto niño bueno, era un joven que le gustaba robar. Ya después lo conocían como “El Negrito”. Nadie se sabía responder cómo él había cambiado. Y murmuraban cuando lo veían pasar por las calles. Pero ellos no sabían por qué él había cambiado.
Hasta que un domingo, día cinco de diciembre del 2000, lo vieron andar con amistades que tenían malas influencias. La gente del barrio comenzó hablar de él. Al día siguiente, lunes festivo, él estaba en el puente con sus amistades metiendo “marihuana”, ya después era todos los días, por las noches. Se volvió un drogadicto.
Después, como al mes, la calle se sentía silenciosa, yo tenía un presentimiento cómo si algo le fuera a pasar a él. Pasaron como tres horas, cuando nos dieron la noticia de que por estar robando le habían disparado en el píe. Lo llevaron al Hospital de Barranquilla, allá lo atendieron de urgencia. Ya después, como a los siete días, le dieron de alta. Él se vino para su casa. Cuando ya habían pasado cinco días de reposo, “El Negrito” en ves de componerse se puso peor. Y como al mes, él comenzó de nuevo con las drogas.
Y un martes de carnaval, se robó un celular de cámara, y como iba de carrera porque había hurtado no le sacó el chip, lo identificaron, y a él lo estaba buscando la policía. Cómo dicen por ahí, “dio papaya” y lo pillaron los “tombos”. Se lo llevaron para la cárcel de La Ciudadela. Allá duró tres meses. Cuando vino, que ya lo habían soltado, llegó de nuevo por acá, por las calles del barrio; y la gente lo veía y lo reparaban, porque claro, vino grueso y se sentía
“quietecito”. Pero como a los siete u ocho días, otra vez se daño, se puso a “meter y a soplar” de nuevo.
Y ahora vende dulce con sus amistades por las calles del barrio. Claro que no se ha dejado de las drogas o el vicio.
Los hechos se habían realizado en el barrio. Pero aunque todavía lo buscan, no sólo a él, sino a sus amistades… pero a él más. Siempre se tiene que estar escondiendo de los “tombos”. Ahora, no sólo él es el malo, también el tipo de primo que tiene… es peor que él. Más de tres veces lo han metido preso… y muchas cosas le han pasado en la cárcel. Por creerse el más importante lo apuñalearon en el estomago, y de urgencia también lo llevaron, pero ahí mismo en la cárcel.
Ese primo del “Negrito” duró como aproximadamente siete u ocho años preso por un gran crimen. También andaba en el narcotráfico, de chofer, el era el que llevaba el cargamento. Pero un día lo “pilló” la “polí”, se lo llevaron de nuevo. Entonces, en el mismo lugar nuevamente trasladaron al “Negrito” por un robo.
Ya a ese “Negrito” no le importaba que lo vieran por las calles robando. La gente del barrio tenía que estar todo el tiempo con las rejas con candado, porque decían que era capaz de robar por otra parte, por aquí también iba a robar.
Ahora entre todos paran peleando. Un día dos de ellos estaban peleando un pedacito de “marihuana” que supuestamente costaba ese pedacito quinientos pesos. No sabían controlarse y uno casi lo apuñalea al otro en el brazo izquierdo. Ellos son como diez, su banda se llama “los carros locos”. Y pues, ahora andan todos casi unidos. Ya no se les ve tanto el “viaje” de robar… eso es lo que yo creo. El primo del “Negrito” se llama o le dicen “el armandito”.

Escrito por:
Brendis Barranco
Estudiante de 11º
I.E.D."Inmaculada Concepción"
Barranquilla-Colombia.

sábado, 17 de abril de 2010

EL NIÑO DE LOS ZAPATOS CON ALAS

Hoy en día es muy difícil de creer eso, pero Dani era un niño capaz de imaginarse muchas cosas, todo comenzó en su gran imaginación; El se preguntaba porque tantos inventos que había, y no habían inventado unos zapatos con alas.
Al día siguiente Dani iba rumbo al colegio vio unas plumas muy grandes él se asombró porque ni en la tele había visto un ave con algunas plumas así, él las recogió las metió en su bolso y se fue al colegio, toda la mañana paso muy preocupado por el contenido que llevaba en su bolso, ya era hora de ir a casa, A Dani se le vino a la mente su pregunta o su intriga ¿Por qué no habrán hecho unos zapatos con alas? . Bueno, Dani siguió caminando llegó a su casa fue a su recámara, sacó las plumas, no sabía que hacer con ellas.
De repente se escucho las voz de su madre que le decía: -Dani, que piensas hacer con esos zapatos todos rotos. Dani le dijo: - dámelos mamá, dámelos, que los necesito; ven por ellos hijo, Dani fue por ellos, subió a su recámara sacó las plumas y comenzó hacer un invento. Su “gran invento” fue hecho.
El se colocó su “invento” se quedó de pie y comenzó a imaginarse que estaba volando abrió sus ojos, y que creen, el niño estaba en el aire su madre quedó atónita al ver a su hijo en el aire. La madre salió corriendo de la recámara de su hijo, Dani dejó de pensar, corrió muy rápidamente donde su madre, y le dijo: -¡Pude volar, pude volar, invente los primeros zapatos con alas, mamá!-.


Autora: Saray Barrios Serna,
Estudiante del Grado 11º
Institución Educativa Distrital
“Inmaculada Concepción”
Barranquilla,abril del 2010.

lunes, 12 de abril de 2010

LAS MALDICIONES CREADAS/ (María Leyendo Las Cartas)

“Buscar tu realidad en el fondo de mis fantasías me ha costado tantos dolores de cabeza, que hoy, temo por este juego de palabras que me han conducido al fondo del fracaso… Sin embargo, siento que tu realidad me ha transportado por un doloroso camino, y suspiro y pienso que lo que yo soñaba, para ti, era simplemente una pérdida de tiempo. Entonces, me enredé; fui al precipicio, y en el fondo de ese abismo, hoy me encuentro…”
Ella escuchó mi voz. Abrió los ojos, se detuvo a mirarme. Sentí fastidio. Sus reclamos me sacaron de mis pensamientos, me trajeron a la realidad. Que lástima, ya me faltaba poco para cuadrar mi cuento, esa canción que estaba componiendo teniendo como apoyo la música de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. Por eso pienso: “nada me ha sido fácil”. Tú te llevas, cada vez que puedes, esos felices momentos. Cierro nuevamente los ojos e intento olvidarme de tu voz, pero ella no me deja, se cuelga de mis oídos. Vuelvo y abro los ojos. Me da miedo. Siento que algo turbio me invade. Entonces opto por levantarme de la cama y dejarla sola, mascando su rabia, consumiendo mi espacio y mi tiempo, negando mi fantasía con su realidad. Me siento torpe, porque ella, con gritos, espera que yo regrese. Pero ya he tomado mi decisión. O la mato y me suicido, o me suicido y dejo que ella se consuma en su propio veneno.
La lluvia se me vino encima. Fue tan silenciosa que no la sentí llegar. Hay veces que me fastidian las gotas, pero esta vez no; me siento como cuando era niño, que corría por las calles llenas de charcos y me metía en cuanto chorro encontraba a mi paso. Los demás niños también hacían lo mismo. Hoy siento que las aguas de lluvia me fastidian, me dan fobia, y presiento que me puedo enfermar. Por eso decido ocultarme en cualquier alar. A veces llevo paraguas, pero en esta ocasión lo he olvidado. Hasta creo que fue buena idea, sino hubiera sido así, no sé qué me hubiera pasado.
Ella seguía sentada en la cama, aspiraba el humo de su cigarrillo, lo veía disolverse en las cuatro paredes de ese cuartucho de malas pulgas que, por sus consejos, él había tomado en arriendo la noche anterior…
Sé que no me ama. Nunca lo ha hecho, sólo me usa como un objeto de sus pasiones sexuales. Presiento que él es un miserable pero, en el fondo, siento que más miserable soy yo, que me he dejado llevar por su juego. Sé que algún día Emiro tomará la determinación correcta y yo estaré allí para ayudarle… Realmente, son largos años de espera, tiempo en que lo he visto hundirse en su mierda. Esa retórica banal de resentido contra todo el mundo. Ya nadie lo mira; pasa sobre él como si fuera un cero a la izquierda, eso es lo que más le disgusta, lo pone de mal genio. Ahora, me ha dejado esperándolo, mientras va al retrete y se descarga de todo ese peso físico que lleva en sus entrañas y el peso de su conciencia que lo agobia y no lo deja dormir. Tengo la certeza que algún día no saldrá del baño… y allí estaré yo para ser la primera en ver su espectáculo final: su última presentación en público. No sé qué tiempo real tendré que pasar a su lado antes que se cumpla mi presentimiento. Ahora sólo me queda esperar… y esperare.
Ahí debe estar sentada en el borde de la cama, como quien hace la maldita lectura del tarot. No puede quedarse sola un segundo, está tan metida en ese mundo de las cartas que ya se las sabe de memoria, y juega con ellas aunque éstas las esconda en el lugar más remoto, como en este instante. Me la imagino cuadrándolas, de tal forma, que su lectura será escatológica y su presentimiento se ajuste a mi realidad. Ya sé lo que me va a decir, si es que salgo de aquí… si es que esta maldita depresión no me conduce derechito al “batraciao” que guardo en mi bolsillo. ¿Cómo haré para entender a María? Siempre vive criticándome, pero cuando yo me deprimo, me consuela y corre a buscar el dinero para comprarme el vicio. Sé que ella quiere que yo me muera, por eso hace eso. Está tan segura de mi muerte, como yo lo estoy, de sus malvadas intenciones.
Lo he visto perderse. Sé que todo lo comienza y termina con un mal pensamiento. Ya estoy cansada de sus ataques de grandeza, de sus locuras. Pero no lo dejo porque no sé cómo va a reaccionar cuando se halle solo. Estoy segura que volverá a tomar las calles. Se hundirá cada vez más en sus heces, y entonces si será difícil volverlo a la realidad. Estoy plenamente segura que, Emiro, ya no es más de ahí. Cuando yo le leí las cartas por primera vez, le mostré un camino promisorio, podía llegar lejos con la nueva trova; en verdad no me creyó, pensó que eran vainas mías, que la gitana que me enseño me había estafado. De pronto en ese momento tenía razón, pero con el tiempo yo aprendí, y de allá a acá, todo lo que le he dicho le ha salido cierto. Sin embargo, no me atrevo confesarle la verdad sobre lo que vi ayer en la última carta que le leí. En verdad me duele… pero le mentí; y le mentí porque sé que no resistiría la verdad de esa carta. Si fuera yo, también me pasaría lo mismo, desearía haberme equivocado. Pero esa carta no falla. Sólo estoy esperando ese momento, tal vez su impotencia viril y esta llovizna, en pleno mes de mayo, sean la señal. Pero no puedo asegurar nada porque él con su miedo me ha escondido las cartas.
Él, en cuclillas y lleno de resentimientos, se miraba entre las piernas; veía su órgano, flácido, colgar como un ser desfallecido. Lo tomó entre sus manos e intentó reanimarlo, pero no reaccionaba. Se llevó las manos a la cabeza… sintió que el mundo se le venía encima; maldijo el día que se había tropezado con María, y juró vengarse de ella, por todos los conjuros que le había hecho. Se puso de píe y le lanzó una mirada triste y nostálgica a su encogido pene.
Es María, con sus cartas, la única responsable de todas mis desgracias. Desde que ella aprendió ese arte, y dejó a un lado el canto, la vida se me volvió un ocho… yo siempre se lo dije: “ve, María, no sigas desafiando lo arcano, es mejor vivir la vida sin estar retando los misterios que nos guarda el futuro y lo tuyo, sinceramente, es la música… nos podemos llenar de plata, y eso lo sé yo sin utilizar esas porquerías de cartas”. Entonces, ella me daba media vuelta, se reía, y se iba cantando: “¡La vida nos da sorpresa, sorpresa nos da la vida! ¡Ay, Dios...! ¡Pedro Navaja, ladrón de esquina, al que a hierro mata a hierro termina!”. Mientras la veía perderse detrás de la cortina que dividía el cuartucho, y yo me quedaba sumido en el silencio, maquinando la forma de deshacerme de ese maldito maleficio. Y tomé la firme decisión de terminar con ella. Abrí la puerta y me lance a la calle, como un perro “picao” de mal de rabia.
María, se había quedado dormitada. No sintió el ruido de la puerta cuando Emiro salió hacía la calle. Soñó con él cuando apenas tenían semanas de haberse conocido. Lo vio con su sombrero cubano, vestido de guayabera blanca y pantalón de dril del mismo color; además, llevaba puesta unas abarcas trespuntá; en las manos llevaba una guitarra e interpretaba una canción de Piero, aquella que decía “algo” sobre los estudiantes. Ella sentía la música, pero no distinguía muy bien su letra. Esa imagen, de él, nunca se le ha borrado de su mente, y eso que han trascurrido más de veinte años. “¡Lástima!”, exclamaba para sus adentros, “quién iba a pensar que al encontrarse conmigo, y yo aceptarlo como era, con sus vicios, iba ser peor la medicina que la enfermedad”. Se despertó sobresaltada y corrió hacia el baño presintiendo lo peor. Empujó la lámina de zinc que hacía las veces de puertas, y sus ojos se hallaron con un vacío; pero su corazón bajó su ritmo, y se fue tranquilizando lentamente.
Para donde habrá cogido ese perro; él cree que me va a chantajear. Y para colmo de males, me escondió las cartas. ¡Ya llegará el día ¡ ! Ya llegará el momento en que tenga que venir a pedirme que lo perdone! ¡Porque de hoy en adelante le cortaré todos los servicios! Ya lo verá llegar, como siempre, con una mano delante y otra atrás… y ahora es peor, porque ni el aparato le sirve a ese cabrón. Yo sé lo dije, que como lo usara con otra mujer, no le iba a servir sino para mear. Y no me hizo caso, el muy perro. ¡Lástima! Porque hasta buen mozo que era; pero idiota ponerse a creer en lo que dicen las cartas. Debe andar por ahí, deambulando, buscando quien le levante el conjuro. Pero ya es demasiado tarde. ¿Quién podía curarlo, sí ya se le murió?
Ella, María Andrade De Lázaro, descendió de su monólogo interior y se sentó, nuevamente, en el borde de su cama, con la esperanza de que él volviera… porque ya comenzaba a sentir nostalgia, por esas cartas, por él, su Emiro, su pájaro, y su ardoroso y solitario nido. Se miró en el espejo que colgaba frente a la cama, pero su rostro ya no era el mismo, los años lo habían ajado tanto que le dio vergüenza de sí y, cerrando sus ojos, se tiró nuevamente en la cama, pero ya no le quedaban fuerzas en su memoria para seguirlo recordando.

viernes, 9 de abril de 2010

HOMENAJE A BARRANQUILLA

A Barranquilla,
Mi pequeña naviera...


Ella se hizo sola, desde siempre,
Fue estrella del río y del mar
Fulgurante estela que navega
Bajo la luz celestial…


Nadie conquistó esta tierra
Ella se hizo conquistar…
Fue la tierra prometida
Que se ofreció como un manjar…


Barranquilla se hizo sola
Anclada a la rivera del río
Fondeada a la orilla del mar…
Fue pez, se hizo ave


Y comenzó a volar y volar…
Es gaviota que se aleja
Entre las sombras del tiempo
Y las caricias del mar…


Canta la pequeña niña
En la alameda tropical…
Una canción de hermosa cuna
Que al poeta hizo cantar.




CANCIÓN DE LUZ
I

Una ciudad, como la mía,
Es un sitial de humano cielo,
Un espacio de jolgorios y alegrías,
Una canción del mar:
¡Oh, Navegante de un río de soles y de sueños!

II
Esa diosa del Caribe, altiva, jovial y risueña,
Madre del folklor, reina de la cumbia.
Eres la canción de luz profunda,
Con el azul del mar, tú me acaricias
Y me abrazas con el frescor de tus delicias.

III
Enlazas, mi ser con tus dedos
De brisas y de lluvias…
Grata Dama, de señorial acento
Tu pulcritud, muchas veces, la mancillan,
Pero eres fuerza arrogante de lo honesto
¡Brote de luces! ¡Oh, Mi Barranquilla!

IV
¡Hoy quiero clamar por tu contento…
Sin importar que hurten
El cantar de tus verdes sinfonías,
Siempre serás mi luna y sol,
Mis alegrías
Mi anchuroso mar,
Mi dulce río,
Espejo sustancial donde me miro,
Tierna grácil… mi linda villa,
Broche del mar, ojal del río!




HOMENAJE A BARRANQUILLA

Buscas unir todas tus aguas
Anidar tus sueños y los ajenos
Recorriendo con tus brisas los recuerdos
Remos, de la nave gris, de tu existencia
Alas que te permiten alzar el vuelo…
No te dejes detener por esta angustia
Quieres permanecer en el ascenso
Unida a una patria que te busca
Intensamente para salir a flote
Luego que te ha dejado sola
Lanzándote al olvido de la historia
Ahogándote en sus afanes centralistas.


Mar y rio, te rodean desde siempre,
Introducen en ti bella hidalguía…


Pero eres madre de loca algarabía
Amor de todo aquél que a ti se arrima
Templo del Mar Caribe-gran Océano,
Reina que te miras en el sol y la luna
Imponente dama de vestido azul y verde
Abres tus brazos a todos los turistas.


Como te quiero mi linda villa,
Haces de todo caminante un visitante
Invitándolo a que nunca te olvide
Cantar el hermoso Himno, de
Amira, nuestra Rosa, desde tus orillas.



Dalit R. Escorcia M.
21 de marzo del 2010.

viernes, 2 de abril de 2010

CONFORMIDAD Y OLVIDO

...me basta una sonrisa
Si ese dolor me va por dentro
...una sola mirada, me basta,
Si tus ojos me embriagan
Y tus besos hacen de estos versos
Un ramillete de flores con aromas.

...me basta el sonido de tu boca
Como una señal que abre los caminos
Para seguir tus pasos
Desde el recuadro de mi puerta...
Una sola lagrima, me basta,
Para sentir que la lluvia continua...

Y yo voy presurosamente
Hacia el otoño de mis huesos
Y mis carnes...

Me basta una despedida tuya...
De esas que se quedan dibujadas
En tus manos y mis ojos,
Mientras un ocaso
Hace del sol un negro manto...
Y de mis labios un martirio.

Cuál será la vastedad del olvido...
Si los dos somos un par de gritos
Suspendidos en la mitad de un abismo.
Cuál será la pena mortal que, tú y yo,
Estamos pagando por este pecado...
Si yo soy tan inocente como tú.

...pero la risa se pierde entre la brisa
Y sólo llega un poco de dolor
En medio de la hoguera que me envuelve
Y me hace sufrir por tu calor...
Y se siente el frío de tu amor.



HOLOCAUSTO II

...si en el cielo
Se adormece la noche,
Es insustancial la primavera.

...si en mi patria
De la tierra brota sangre
Es inminente un holocausto.

...si todos sentimos
En carne propia la injusticia
Algo está por construirse
En medio de un desierto...

Pero hace falta...
Que la arena sienta,
El viento cante
Y el sol sea el clima de la vida...

Si nada de aquello germina,
El libro de San Juán, será
Un juego de fuegos artificiales
Frente a la furia
De la humanidad entera...

Y después nacerán
Miles de primaveras
Sin el homo Sapien
Que marchite las rosas...
Y vendrán nuevas generaciones
Que aspiren sus perfumes…
Pero jamás la tierra
Será ese nido de nobleza
Y la raza humana
No tendrá memoria…
Sólo las mujeres conservaran
Sus hilos… Y colgaran
En sus vientres las semillas.

miércoles, 31 de marzo de 2010


APOCALIPSIS HOY.
                   A Joseph Ratzinger,
                   Hoy Benedicto XVI.

I
...si en el cielo
Se adormece la noche
Es insustancial la primavera
...si en mi patria
De su tierra brota sangre
Es inminente un holocausto
O una hecatombe.
...si todos sentimos
En carne propia la injusticia
Algo está por construirse
En medio de un desierto...
Pero hace falta que la arena
Sienta, el viento cante
Y el sol sea el clímax de la vida.

II
Si nada de aquello germina,
El libro de San Juan será
Un juego de fuegos artificiales
Frente a la furia
De la humanidad entera...
Y después nacerán
Miles de primaveras
Sin el hombre que mutile las rosas
Y la bella mujer
Que se adorne su cabeza...
Pero todo será...
Un comenzar  de nuevo
Desde la primera luz de las estrellas
Y la última gota de llanto
Hecha cristal en tus  pupilas.

III
Si en el cielo se adormece la noche
Ya nadie verá volver la primavera...
Y cada quien, en una lapida, verá
Escribir a Dios otro poema
Sentenciando mil siglos de olvido
Dejando perder el barro bajo las arenas.
Si en el alma se truncan los sueños...
Ya nadie leerá las sagradas escrituras
Y  los patriarcas serán otra leyenda
Escrita sobre un papel que se quema
En el fuego de la eternidad efímera.

Abril 19 del 2005.